martes, 16 de junio de 2015

Historias de una pelota de plástico. Rocío González.

Hola, me llamo pelotita, soy una pelota hinchable. 
No soy muy grande, más bien soy una estatura media, de color azul y blanco.
En invierno me suelen tener en el trastero con todos los trastos viejos y cosas que no utilizan, pero cuando va llegando el calor me sacan y me quitan el polvo. Lo más divertido es cuando me inflan que me hacen cosquillitas o cuando me llevan de paseo en el coche a la playa o a la piscina. A los niños y los adultos les gusta jugar conmigo cuando están aburridos.
A veces cuando me da mucho el sol me pongo muy caliente y me meten en el agua, hay también puedo jugar de un lado para otro. Me gustaba ir más a la playa que a la piscina, hasta que un día me llevaron a Chipiona y cuando estaba jugando me choqué con una roca puntiaguda y me desinflé.
Entonces se fueron y me dejaron abandonada en la orilla de la playa y me arrastró una ola hacia el mar.

                                                     

Con una pelota de cuero
que hallé en la calle tirada
me divierto alegre y juego
con los chicos de la playa.

Ya la consideraba mía
por habérmela encontrado
y jugar con ella podía
por calles de la playa.

Hoy ha llegado su dueño
y su pelota ha reclamado
y entregársela ya debo
porque yo nunca he robado.

Adiós pelota hinchable,
adiós mi querida amiga,
voy a reunir dinero

para comprar otra parecida.

¡Qué polito más fresquito! Javier Vázquez.

Me siento despreciado. ¡No me quieren! Soy una columna anclada a un maravilloso placer divino. Mi sabor es tan malo como mi olor. Me cogen, tengo un tacto rugoso,y cuando se terminan a mi amigo me tiran o me rompen, ¡solo hago ruido cuando me rompen!
 A veces, tengo que ver cómo se derrite mi mejor amigo y se desliza sobre mi madera por culpa del sol.  
Nadie valora mi trabajo. Yo sujeto al helado y gracias a mí no os mancháis las manos, pero gracias a algunas personas salgo de un lugar tan oscuro como es la basura para ayudar a fabricar el mejor trabajo de la historia.
Como este año. Ahora me exponen en un museo de una prestigiosa ciudad con el primer premio de todo mi país, gracias a una artista que me ha reciclado para convertirme en arte.
 Y así es mi vida y la de todos mis hermanos pero no todos tienen tanta suerte como yo.
¡Soy  el que siempre esta ahí pero nunca se le echa cuenta!

FIN


POEMA 
No me rompas
soy especial
si me rompes
te puedes manchar,

Sujeto al polo
pero nunca me dejes solo,

Tu madre te reñirá
si me dejas caer sin más

Estoy fresquito
pero cuando me quitan a mi polito

me quedo calentito.

Pi, memorias de una piscina. Rafael Fernández.


Me construyeron en 1969, en un hotel de Sevilla. Era una de las más modernas del mundo, ¡con chorros de agua impulsados por sonidos supersónicos, un trampolín de 15 metros de alto y
un jacuzzi con agua del Himalaya!. Me llamaban Pi y decían que mi nombre sabía a cloro, avispas               y  juventud, yo no lo entendía pero me gustaba porque Pi me sonaba a matemáticas o a algo por el estilo.

¡Qué tiempos aquellos! Era un hotel de lujo, uno de los primeros, costaba 33.000 pesetas la noche, venía actores de Hollywood como Sean Connery y Tony Curtis.
Al tener tantos grandes personajes en ti estás en otro nivel y te sientes importante. Todas las noches se bañaban en mí y bebían en el bar que estaba en medio de mí.
Pero vino una época de crisis y el hotel quebró, en ese momento me sentí desvalido, con ganas de hacer de todo pero no poder hacer nada.


Me quedé allí durante años hasta que en el 1994 una familia lo compró y  lo reformó, ya no era como antes pero a mí me gustaba más así, más acogedor y familiar.
El hotel empezó a coger fama de nuevo y, ¡llegamos a estar en el top 10 de hoteles más valorados por la crítica hostelera!

A día de hoy es uno de los hoteles más visitados del mundo y en las críticas lo que más valoran
es la piscina, me siento como el fénix cuando resurge de sus cenizas.

FIN














Ondas en la Piscina...
Luna llena, noche tibia, piscina disponible...
Mi diosa humana y yo, besándole los pies.
Ahora que los indiscretos se han ido, nos mojamos,
nos sumergimos, nos acercamos, agitamos el agua...

Vamos a nadar estilo Amantes,
surcando con los cuerpos enredados.
Hasta el fondo, y mas allá.
Tal vez en la orilla, tal vez en el medio.
Quiero verte riendo a gusto.
Me abrazo fuerte a ti para flotar,
no quiero hundirme en nadie mas.

Aún en el agua siento tu fragancia
de rosas al almizcle que me subyuga.
Nos hallamos ya en agua hirviente de pasión,
en el trance delicioso de los meneos amatorios,
que quedarán permanentes en los registros de nuestra historia.
La Historia de hombre y mujer que se vienen
entre oleaje de placer eterno en agua dulce.
Nos vendremos a la piel y a lo profundo, juntos.

Imposible que el agua pueda contener todos los rugidos
de la lujuria al pie de tu cuello suculento...
Y al culminar me disipo en el azul
de tu amor profundo, completo, insuperable...

Autor:SelenioE (seudónimo).                                                          
Rafael Fernández López 2ºF

LA VIDA DE UNAS GAFAS DE SOL. LUZ Mª VALVERDE.


¡Hola! Soy las gafas de sol. 
Existo hace mucho tiempo y tengo unos cristales oscuros que gracias a ellos te puedo proteger para que no te dé el sol en los ojos. 
Hace tiempo salí de un sitio llamado fábrica, que es allí donde me crearon. Me metieron en una especie de caja donde estaban mis hermanos y algunos de mis primos. Nos metieron en un camión y nos llevaron a una tienda donde nos pusieron a todas en un escaparate. Allí había muchas gafas pero ninguna era como yo. Yo era entera negra y con perlitas blancas. Las demás eran de diferentes colores, distintas perlitas y distintos estampados, algunas con lunares otras con rayas y otras simples. 
Pasado un tiempo en el escaparate cuando ya me hice amiga de todas las gafas, entró una niña alta y con bonita sonrisa en la tienda. Esa niña entró y empezó a mirar las gafas de sol, me cogió y me llevó hasta el mostrador. Esa chica le dio unos billetes al chico de la tienda y me llevó hasta su casa. Esa misma tarde la chica se puso a tomar el sol y me puso sobre sus ojos. 
Mi color negro es parecido a la oscuridad y mis perlitas son blancas, pequeñas y tan brillantes que parecen sacadas del mar del Caribe. Soy de un material llamado plástico, estoy dura y a la vez soy frágil, ya que mis cristales se pueden romper si me caigo al suelo. 
Me gusta donde estoy ahora pero en el escaparate donde estaba antes era más tranquilo, era un escaparate con un cristal donde las demás gafas y yo veíamos a las personas pasar y estábamos muy tranquilas. Un día mi dueña estaba paseando por la calle y me llevaba puesta sobre sus ojos, de repente ella saltó y yo me caí al suelo, a mi dueña no le dio tiempo de cogerme y me aplastó un camión con sus ruedas. Estas palabras las digo desde el cielo, donde me encuentro ahora.


POEMA
A UNOS OJOS…
A toda bella dama,
yo le pido un favor:
¡No escondas más los ojos
tras unas gafas de sol!
Estas robando al mundo
belleza y alegría,
consuelo y esperanza,
placidez y candor.
¡Malditas gafas negras!
¡Maldito su inventor!
Seguro que en sus ojos
nunca habitó el amor.

Adaptación de: Gutierre de Cetina.

Memorias de un bikini.Lorena Castillo.

Hola soy el bikini. Soy tu mejor amigo para el verano si eres una mujer, porque sin mí no podrás ir a la piscina. Solo sirvo para las mujeres. 
Soy verde y de estampado de sandías. Vine de China, cuando llegué  a la tienda, me desembalaron y el dependiente de la tienda me colocó en la estantería. La tienda era grandísima y había muchísima gente, todo era de decorado blanco y la ropa estaba muy bien ordenada. Duré allí tres días hasta que llegó ella. No se lo pensó, me vio y rápidamente fue a la caja. 
Ella es bajita y delgada, tiene el pelo castaño muy claro y los ojos verdes, se llamaba Alba. Cuando llegamos a su casa me tiró en su cama con la bolsa. Allí me quedé hasta el día siguiente que me colocó en el ropero con los demás bikinis. En el cajón en el que me metió hay un ambientador de lavanda y huele muy bien. Siempre sé cuando ella se acerca porque puedo escuchar sus pasos desde aquí. Llegó el verano y me convertí en uno de sus bikinis favoritos. Iba muy frecuentemente sobre todo a la piscina. Estaba constantemente en el lavado. Había veces en las que me intercambiaba por otro con alguna amiga suya. Eso no me gustaba, la piel de su amiga era muy diferente a la suya y no me trataba igual que ella. Al terminar ese agotador verano, ella me guardó en el cajón con todos los demás. Esperemos hasta el año que viene para de nuevo vivir un verano tan o más maravilloso que este.

Historias de un bañador. Belén Rojas.


Estoy tres de las cuatro estaciones metido en el canapé de la cama. Salvo que seas nadador. Solo salgo en verano, pero disfrutas conmigo. Son los mejores momentos. Los que te llevas añorando todo el resto del año. Puedo ser de muchos colores. Cada un tiempo me cambias por otro modelo. Me donas a alguien más pequeño que me pueda volver a utilizar. Sin mí bañarte sería incómodo, no sería lo mismo. Aunque me olvides en la parte más oscura de tu casa siempre te acabas acordando de mí. 
El año pasado estuve al lado de esa pelota de playa pinchada que nunca tiráis. Era una pesada, solo contando sus batallitas con los niños. Pero bueno eso es otra historia. 
Ahora estoy contento de estar en la playa. Me gusta refrescarme con el agua. Pero no es que me guste mucho la playa. El agua está muy salada. Y la arena no es muy de mi agrado. Me gustan más las piscinas.

Alegrías de una sandía. Alba Cepello.

Hola, me llamo Sandía.
Hace mucho tiempo que existo, suelo salir por la estación del verano. Mi cuerpo está formado por varias partes. Tengo hermanas gemelas y muchas primas. Un día en el huerto llegó alguien y me montó en una bicicleta y me tuve que despedir de toda mi familia. Me llevaron a una tienda muy rara con un montón de amigas mías, de todos los colores,roja y verde, verde con rayas... También había muchos tipos de hortalizas y muchas más frutas. Cuando me colocaron me pusieron una cosa muy rara pegada a mi cuerpo que ponía: 3,50€.
Cuando menos me lo esperé estaba dentro de una bolsa y no veía nada, me sacaron de la bolsa y estaba en una bonita casa. Yo estaba regular. Mi familia me echaría de menos pero yo sé que aquí voy a estar bien. Es una familiamuy simpática y muy agradable. Al terminar la familia de comer me abrieron mi cuerpo y por fin averigüé de qué color sería yo por dentro. Me emocioné un poco porque parecia que era un sueño y mi color por dentro era rojo con pipitas negras y verde con rayas. El rojo era un color como el de la sangre,un rojo vivo y cuando miré las pipas eran como marroncitas, cuando las vi parecía que tenía un mi cuerpo bichos, pero nosotras estamos formadas por pipas y el verde era un verde esperanza con rayas en verde oscuras. Yo sé que estoy buena porque la familia puso buena cara cuando me estaban comiendo. El tacto de mi forma era suave y fría. Cuando me van a pegar un bocado es como una explosión refrescante que refresca toda mi garganta con el gusto sabor a sandía. También tengo un olor tenue y toda la gente me mira con buena cara. Cuando me cortaron a pedacitos y cuando me estaban comiendo sonaba un ruido como ¡ÑAM! Y yo pensé ¡QUÉ BUENA ESTOY!.

Poesía
La vida aunque parezca triste
Tiene por dentro alegría;
La vidaes una sandía.

Aunque parezca opaca

Luce su cascara sin brillo;
Si la abres se delata
Mostrando colorido.

Quiero tomar mi trozo

De dulce sandía...
¡Quiero mi vida,
Con una buena alegría!